Freno de disco Los frenos de disco presentan varias ventajas frente a los sistemas de frenado tradicionales. Dan un gran rendimiento, apenas necesitan mantenimiento, proporcionan un poder de frenada superior y no se ven afectados por el estado de la llanta de la bicicleta. La consecuencia inmediata es que el ciclista tiene más confianza en sus frenos y, por tanto, más confianza al girar o pedalear cuesta abajo. Debido al peso del rotor (disco) y de los calibradores, resulta imposible fabricar un sistema de frenos de disco tan ligero como el típico freno en U. Sin embargo, pese a este contratiempo menor, los discos están ganando popularidad en las bicicletas de montaña, incluso en las diseñadas para la competición de campo traviesa.
Las bicicletas de descenso incorporan desde hace mucho los frenos de disco, empleados para reducir la velocidad de forma muy rápida, si bien en estas bicicletas los frenos utilizados son más voluminosos que los empleados en la conducción campo traviesa. El mantenimiento de los frenos de disco es bastante sencillo, ya que los mecanismos van sellados y las pastillas de freno de repuesto se pueden instalar en apenas unos minutos. Sistemas diferentes: Lo más importante es mantener el sistema libre de bolsas de aire, ya que esto asegura que el control del manillar permanezca firme en todo momento. A la hora de vaciar de aire el sistema hay que intentar que no varíen los niveles del líquido, para evitar la entrada de más aire en el interior.
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